El blog de Max Römer: Un pizarrón, por favor

domingo, 3 de octubre de 2010

Un pizarrón, por favor

Luego de las elecciones parlamentarias del domingo 26 de septiembre, lo que apetece es tener una conversación larga con amigos para explicarnos lo que viene y barajar con gusto todo lo bien que nos sentimos los ganadores de este proceso: el pueblo opositor. Pero como todo en el mundo político, tenemos que tener calma para tratar de entender lo que viene. Por eso, un pizarrón, por favor.
Por una parte, la nueva asamblea se muestra fundamentalmente bipolar. Eso luce bien, sobre todo porque desde el punto de vista de los votos que respaldan a la oposición, los parlamentarios chavistas andan tan molestos como su jefe.
Por otra parte, si pensamos en la posibilidad de que en las elecciones de 2012 un candidato opositor ganase las elecciones a Chávez, tendría que gobernar hasta el 2015 con una asamblea completamente adversa y con un cuerpo de leyes hechas a la medida de Chávez: la Ley de Educación, la Ley del Sufragio (entre otras) además de las leyes habilitantes que la asamblea genuflexa le va a dar antes de hacer mutis por el foro quitándose vestimentas rojas y tratando de mimetizarse con cualquiera.
Muchas personas se hacen las mismas preguntas que le hiciera la colega Andreína Flores de la Agencia France Press al presidente Chávez. Lo que no sabían era que el señorón tricolor le iba a salir con semejante respuesta al clamor mundial de solicitud de explicaciones. Una demostración de machismo y cobardía frente a una dama del periodismo, una muestra de su debilidad política y una franca exhibición de su autoritarismo.
¿Qué se esconde con este triunfo? Se esconde que es el mejor de los mundos para Chávez y una esperanza cargada de trabajo para la oposición, que por cierto, sabe que no puede dejar de trabajar por una Venezuela digna, honesta y justa, y eso la honra. Es el mejor de los mundos para el comandante porque queda camuflado de demócrata, tiene pluralidad en su gobierno y, si las cosas le salen mal, va y le echará la culpa a la oposición. Culpas renovadas en esta telenovela chavista, porque las viejas –las de los 40 años, las del golpe del 2002- ya se le están caducando como la comida de los contenedores de PDVAL.
Tiene además la posibilidad de decirle a la oposición con argumentos frescos que no ayuda al pueblo por ser burgueses, que no dejan gobernar, que son los responsables de todo lo que pasa y, si llega a perder las elecciones presidenciales en 2012, se convierte en opositor garantizado desde dentro, desde la asamblea nacional, nada menos que toda la primera mitad del período del quien le suceda.
Claro, como dice Rafael Poleo, vamos a ver a Chávez bailar joropo desde ahora hasta enero de 2011, aprobando leyes, reglamentos, con poderes plenipotenciarios, aprobando la ley de medios de comunicación para cerrar de una vez a todos los que le molesten, quitando margen de maniobra a los opositores y cegando las ilusiones del pueblo que le dijo: calla y vete de una vez.
Vamos a ver cómo arrecia sus planes sociales, la regaladera de neveras y tarjetas de crédito, vamos a ver cómo va a distribuir la riqueza entre aquellas regiones que le dieron su apoyo ciego, vamos a ver cómo va a tratar de seguir aplastando a los gobernantes que le han salido al paso y le han demostrado inteligencia y voluntad de cambio con un compromiso con el pueblo a pesar de los desmanes del presidente.
¿Qué es evidente? Que más de cinco millones de venezolanos le dijeron a Chávez que ya basta. Y sí, la oposición tiene oportunidad de meterle el dedo en el ojo, de llamar la atención de todo lo que está mal llevado por este gobierno de indignidades, de decir desde la palestra legislativa los desmanes del manejo presupuestario… tiene en sus manos el rescate del honor desde uno de los poderes públicos.
El pueblo, un respiro. Un alivio a los pies cansados de marchar. Ojo, no es la hora de guardar banderas, sino de doblar esfuerzos, de acompañar la lucha, de dar lustre a lo alcanzado en las urnas.
Oponerse ahora no es en los medios de comunicación, ni al lado del pueblo, es con todo, en todo y por todos. Es en el meollo del poder. Donde se hacen las leyes. Es tener la autoridad de David frente a Goliat.
Un pizarrón es lo que hace falta para ir explicando todo este enredo creado por el chavismo, cosa que sabían los colorados que venía, que lo sabía Merentes y su encuesta. Que saben que les conviene, que es garantía de futuro porque la otra vía, esa al estilo de “la victoria siempre” y de “patria o muerte”, también la saben y está tan corrompida, que la solución es a la sombra y no precisamente de un samán.

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