El blog de Max Römer: Una vez más, el voto comprado

viernes, 24 de septiembre de 2010

Una vez más, el voto comprado

Las noticias del chavismo son un calco de acciones populistas. Cerró la campaña electoral y acto seguido, como quien no quiere la cosa, se anuncia que “En las próximas horas, el Gobierno entregará las primeras Cédulas del Buen Vivir, informó este viernes el ministro de Estado para la Banca Pública y presidente del Banco de Venezuela, Humberto Ortega Díaz” (Fuente: http://economia.noticias24.com/noticia/34406/estiman-que-247-mil-personas-tienen-su-dinero-del-intervenido-banco-federal/, tomado el 24 de septiembre de 2010).
Como siempre, la inteligencia del chavismo es pasmosa. Las acciones son impresionantes para obtener votos. A los ciudadanos les encanta tener un carnet y más si este carnet es para comprar.
Adicionalmente, se desvela quien será el gran usurero. Será el Estado Venezolano. ¿Por qué? Porque como el pueblo no sabe usar el crédito, será este Juan Bimba y su mujer los que se vayan ahorcando con los intereses de las tarjetas de créditos usadas en los mercados y hoteles del chavismo.
Nada muy distante de la realidad de la colonia en la que los hombres libres recibían su paga para gastarla en las bodegas de los dueños de la tierra. La misma cosa, con la única diferencia de que el dinero es plástico.
Lo otro que es muy interesante es que este control económico según informan, es hasta de 3 meses de salario del ciudadano que se va a endeudar, lo que genera una pregunta ¿dónde trabajan estos ciudadanos? ¿Son beneficiarios de alguna misión que les garantiza el empleo? ¿Trabajan en alguna empresa que ha sido expropiada? ¿Qué será expropiada en breve? Si es así, y si recibe usted una tarjeta del buen vivir, deje de dormir y empiece a trabajar de noche porque de lo contario puede contar con vender a su perro para pagarle al gobierno.
La otra pregunta que uno se hace es ¿cómo va a hacer el gobierno para tener unas tasas de interés especiales para estas tarjetas de crédito? ¿Por qué son diferentes a las de los bancos tradicionales? La respuesta es más pasmosa aún que la política comunicacional: que se va a hacer creer que se tiene crédito cuando no hay posibilidades de uso real de este tipo de instrumento financiero. Algo así como: -“señora, son mil doscientos bolívares. –Tenga, dice oronda la señora mostrando su tarjeta de crédito tricolor. La cajera pasa la tarjeta y la respuesta es “rechazada”. ¿Qué pasa? ¿Es que la tarjeta es lugar de ser Visa da Risa? ¡No! Pasa que no tendrá respaldo de la banca, razón por la cual sin empleo y con hambre de compra, el resteo se seguirá perdiendo.
Vaya, vaya. Que la tarjeta de crédito del buen vivir se las trae, igual que los votos.

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