El blog de Max Römer: Además, profanador...

domingo, 18 de julio de 2010

Además, profanador...

El Diccionario de la Real Academia Española nos define profanar:
(Del lat. profanāre).
1. tr. Tratar algo sagrado sin el debido respeto, o aplicarlo a usos profanos.
2. tr. Deslucir, desdorar, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno de cosas respetables.
También nos define exhumar:
(De ex- y el lat. humus, tierra).
1. tr. Desenterrar un cadáver o restos humanos.
2. tr. Desenterrar ruinas, estatuas, monedas, etc.
3. tr. Sacar a luz lo olvidado.
Para este Blogger, la primera de las definiciones en sus dos acepciones fue lo que hizo el presidente Chávez el pasado jueves por la noche (como siempre entre gallos y medianoche) al abrir el sarcófago que guarda los restos mortales de “El Libertador” Simón Bolívar en el Panteón Nacional. No es la primera vez que se carga en la imagen del Padre de la Patria, pero esta vez se pasó. ¿Y por qué? Porque necesita recargar las pilas del proyecto bolivariano, porque necesita una enorme cortina de humo para que no nos ocupemos los escribidores de la delincuencia -profanar es delito por cierto-, ni de la comida podrida de los contenedores, ni de la resurrección política de Fidel en Cuba, ni del hambre del pueblo, ni del desempleo, ni de los servicios de salud en deplorables condiciones, ni de que no se va a hacer nada durante las vacaciones escolares por mejorar las condiciones de los docentes y mucho menos de las escuelas, ni del deplorable estado de la infraestructura nacional.
Podrán decir que no se trata de una profanación, sino de una exhumación porque las razones son forenses. El pdte. Chávez quiere saber si a Bolívar lo asesinaron en lugar de que muriese de tuberculosis, tal y como explicó el Dr. Réverend en sus 33 partes médicos de la evolución de su honorable paciente hace 180 años.
El caso es que lo consideramos desde esta columna profanación por prostituir con el morbo propio de los programas de detectives forenses, la imagen de “El Libertador”. Todo un "reality show" a la revolucionaria.  
Chávez y sus secuaces de esta profanación quieren que nos ocupemos de los restos mortales, de su enorme capacidad de cargarse (y por respeto no quitamos la primera de las "r" de la palabra cargarse) en el alma de todos los que alguna vez admiramos el espíritu libertario encarnado en Bolívar y nos trata de vender ciencia  en algunas pruebas de ADN y vaya usted a saber qué otras pruebas le van a hacer a estos huesos.
Lleva varios días coqueteando como brujo o wawalao frente a la tumba de Bolívar. “Engolosinó” al cadáver llevándole los restos simbólicos de Manuela Sáenz y ahora, en un idilio cadavérico a la Corín Tellado que supone en su cabeza de lector de las cartas de amor que se cruzaron los enamorados, abre la tumba, lo comenta con morbo a todo el país por “Twitter” además de en cadena nacional mostrando gente al estilo de la NASA y así, sigue sentando a su diestra en la mesa a Bolívar ¿O no recuerdan cómo ponían la mesa en su casa cuando estaba en campaña en 1998?
Los venezolanos no podemos dejar de mostrarle al perro el tramojo (ver DRAE). Dos muertos por hora, una deuda externa enorme, regalos de espadas, persecuciones a medios de comunicación y periodistas, limitaciones a la libertad de acceso a la identidad y sus documentos probatorios, persecuciones a la Iglesia Católica, desempleo, cierre de empresas, problemas eléctricos y de agua, en fin, el etcétera lo conoce el planeta entero, ya el velo que cubría los ojos se cayó y nos muestra que el rostro de la revolución está cargado de elementos de santería, de pasiones y de voluntades compradas con camisas rojas y algo de dinero.

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