El blog de Max Römer: julio 2010

domingo, 25 de julio de 2010

Y con agosto, fuga de cerebros

El mes de agosto es de cierre de maletas y salida de Venezuela. Hace años, era el mes de vacaciones, de ir a ver a Mickey Mouse, el mes de las quinceañeras visitando Europa, el mes de la familia y de las cámaras de fotografías para plasmar recuerdos imborrables. Hoy, es el mes de ver si nos dan empleo vestidos bajo el traje de peluche del ratón de Disney o de camareros en un bar, o de taxistas, “lo importante es tener empleo y para tenerlo, hay que irse” como me decían dos amigos en días pasados.
El aeropuerto de Maiquetía se llena todos los días de familias desilusionadas y se carga de nuevas ilusiones. Los que se van, se llevan en sus maletas la vida. Los que se quedan, guardan en los armarios, el resto de la vida de los viajantes. En cada maleta de mano, una laptop, el cordón umbilical para conectarnos por Skype después. Las abuelas, una vez enseñadas en el manejo informático, serán las que seguirán gestionando las comunicaciones familiares a la distancia de un click.
Los migrantes, una vez revisados y requisados por la Guardia Nacional (lea también el post "El cabo Guerra") con todo el talento de la patanería de la que se precia hoy día ese cuerpo de seguridad venezolano, hace que la guinda del postre, que el amargo momento, subrayen de más razones para no querer volver.
Se conocen datos.  A un colegio con nombre de montaña  se le van 48 familias. A otro, el del gentilicio 100. Es agosto el mes para cerrar porque los muchachos terminan las clases y hay tiempo de que inicien su otro año sin demasiadas interrupciones.
“La familia de Fulano se espera  hasta el 2012”, dice una joven en la cena familiar, “si Chávez se queda en el poder, se van”, completa. Otros, ya desesperados y sin esperanzas ni en la oposición, los que saben que no hay para donde coger, cierran sus maletas, hacen respaldo de todo en un pendrive, guardan sus saberes en un tubo de dibujante, agarran a sus muchachos y, a pesar de las humillaciones que saben que recibirán en el aeropuerto, de la ropa interior vista a trasluz y hasta olida por uno de esos enfundados en verde oliva a las órdenes de quien sabe qué capitán, no miran atrás.
Oleadas de venezolanos formados con criterio, que talentosos serán acogidos en otras fronteras dejan el territorio sabiendo que no hay más salida, que no hay marcha ni consigna que haga cambiar las cosas, que por más educación de élite no se cambiarán las circunstancias porque sienten que los políticos de todos los bandos no tienen ganas de progresar sino de estancar más al país, que vivir amenazados de secuestro o de cortes eléctricos o que cuando haya luz el entretenimiento sea una cadena nacional con Chávez comandando alguna de sus alucinaciones del pasado encarnadas en alguno de los herederos de la historia por el hecho de compartir un gentilicio, cierran sus maletas, apagan la luz y salen –al menos por ahora- para siempre de Venezuela.
Agosto es un mes de luto activo, es el mes del llanto contenido de los adultos y de los nietos abrazados a las rodillas, el mes de saber que hay que seguir adelante y que no se puede flaquear, el mes de renovar votos matrimoniales para seguir emprendiendo la vida juntos, con los hijos en otra parte, es el mes de la gran fuga de cerebros.

domingo, 18 de julio de 2010

Además, profanador...

El Diccionario de la Real Academia Española nos define profanar:
(Del lat. profanāre).
1. tr. Tratar algo sagrado sin el debido respeto, o aplicarlo a usos profanos.
2. tr. Deslucir, desdorar, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno de cosas respetables.
También nos define exhumar:
(De ex- y el lat. humus, tierra).
1. tr. Desenterrar un cadáver o restos humanos.
2. tr. Desenterrar ruinas, estatuas, monedas, etc.
3. tr. Sacar a luz lo olvidado.
Para este Blogger, la primera de las definiciones en sus dos acepciones fue lo que hizo el presidente Chávez el pasado jueves por la noche (como siempre entre gallos y medianoche) al abrir el sarcófago que guarda los restos mortales de “El Libertador” Simón Bolívar en el Panteón Nacional. No es la primera vez que se carga en la imagen del Padre de la Patria, pero esta vez se pasó. ¿Y por qué? Porque necesita recargar las pilas del proyecto bolivariano, porque necesita una enorme cortina de humo para que no nos ocupemos los escribidores de la delincuencia -profanar es delito por cierto-, ni de la comida podrida de los contenedores, ni de la resurrección política de Fidel en Cuba, ni del hambre del pueblo, ni del desempleo, ni de los servicios de salud en deplorables condiciones, ni de que no se va a hacer nada durante las vacaciones escolares por mejorar las condiciones de los docentes y mucho menos de las escuelas, ni del deplorable estado de la infraestructura nacional.
Podrán decir que no se trata de una profanación, sino de una exhumación porque las razones son forenses. El pdte. Chávez quiere saber si a Bolívar lo asesinaron en lugar de que muriese de tuberculosis, tal y como explicó el Dr. Réverend en sus 33 partes médicos de la evolución de su honorable paciente hace 180 años.
El caso es que lo consideramos desde esta columna profanación por prostituir con el morbo propio de los programas de detectives forenses, la imagen de “El Libertador”. Todo un "reality show" a la revolucionaria.  
Chávez y sus secuaces de esta profanación quieren que nos ocupemos de los restos mortales, de su enorme capacidad de cargarse (y por respeto no quitamos la primera de las "r" de la palabra cargarse) en el alma de todos los que alguna vez admiramos el espíritu libertario encarnado en Bolívar y nos trata de vender ciencia  en algunas pruebas de ADN y vaya usted a saber qué otras pruebas le van a hacer a estos huesos.
Lleva varios días coqueteando como brujo o wawalao frente a la tumba de Bolívar. “Engolosinó” al cadáver llevándole los restos simbólicos de Manuela Sáenz y ahora, en un idilio cadavérico a la Corín Tellado que supone en su cabeza de lector de las cartas de amor que se cruzaron los enamorados, abre la tumba, lo comenta con morbo a todo el país por “Twitter” además de en cadena nacional mostrando gente al estilo de la NASA y así, sigue sentando a su diestra en la mesa a Bolívar ¿O no recuerdan cómo ponían la mesa en su casa cuando estaba en campaña en 1998?
Los venezolanos no podemos dejar de mostrarle al perro el tramojo (ver DRAE). Dos muertos por hora, una deuda externa enorme, regalos de espadas, persecuciones a medios de comunicación y periodistas, limitaciones a la libertad de acceso a la identidad y sus documentos probatorios, persecuciones a la Iglesia Católica, desempleo, cierre de empresas, problemas eléctricos y de agua, en fin, el etcétera lo conoce el planeta entero, ya el velo que cubría los ojos se cayó y nos muestra que el rostro de la revolución está cargado de elementos de santería, de pasiones y de voluntades compradas con camisas rojas y algo de dinero.

domingo, 11 de julio de 2010

Seguridad ciudadana en Facebook

Este semestre que culmina, tuve una experiencia como profesor virtual con estudiantes de los últimos dos años de la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas –Venezuela). Fue un seminario de semiótica (disciplina que estudia los signos o modos de comunicación) aplicada a las redes sociales y el uso que hacen los jóvenes venezolanos de ellas. La idea surgió de dos necesidades como académico: seguir estudiando desde la Semiótica y fusionar las investigaciones que desarrollamos sobre jóvenes frente a las pantallas en el Instituto de Estudios de la Democracia – CEU y el grupo Procotin (España).
Uno de los grupos de investigación de este seminario encontró un hallazgo que me parece fundamental en el ámbito venezolano, en palabras directas extraídas del estudio: los jóvenes y nuestros padres preferimos conectarnos los fines de semana por facebook antes que exponernos a la delincuencia(Santis, Velazco y Pérez, 2010).
Esto es una muestra muy patente de lo que sostenemos desde hace mucho en este blog. El toque de queda necesario para que el chavismo pueda mantenerse en el poder. Mientras la participación de los ciudadanos en lo urbano es menor, menor es la implicación en los asuntos que nos rodean geográficamente (Bauman, 2007) y hacemos una semiosfera (espacio en el que se desarrolla un modo de comunicación o sistema de signos) de relaciones virtuales que suple nuestras necesidades de socialización que es la hipótesis inicial del seminario que les comenté arriba.
Ahora, como este toque de queda se convierte cada día más en una plataforma para la organización social, hay una realidad venezolana que adopta un estilo epistolar  (cartas), si consideramos que a través de las redes sociales se maneja el lenguaje epistolar de modo instantáneo,  tal y como hicieran precursores de la democracia vigesimal (del siglo XX) en Venezuela como Betancourt o Pocaterra, entre otros.
Esta socialización hace complejas las relaciones de cara a cara, sobre todo si las mismas pueden terminar en secuestro y hasta en muerte, pero sin duda son una base para pertenecer a esa nueva “polis” desde un ágora de transmisión de pensamientos y sentimientos.
Me queda procesar todas las investigaciones de forma publicable, un aporte desde el seminario de semiótica virtual a la academia y por qué no, a los ciudadanos para accedan a estos resultados a través de Facebook, este blog o el que sostuvo del grupo de trabajo.

domingo, 4 de julio de 2010

Venezuela y las pitas de Latinoamérica

“El País” publica esta semana el Latinbarómetro (ver link abajo), en el que se explica cómo ven los ciudadanos la influencia de los Estados Unidos y Venezuela en sus países. Podría parecer por toda la campaña de comunicación y márquetin político de más de una década que tiene el presidente Chávez en contra de los Estados Unidos que su capacidad de convocatoria es brutal, una adherencia desde los tuétanos de los pueblos latinoamericanos. Se equivoca si piensa que es así.
Las cifras son elocuentes. Sólo dos países superan el 50% de esta creencia. En Venezuela el 54% de los venezolanos y en República Dominicana  66% de los dominicanos creen que la influencia de Venezuela en la región Latinoamericana es positiva. De resto, se ubican más por la tendencia de ver a Venezuela como una influencia negativa, al contrario de cómo ven a los Estados Unidos.
Sin duda alguna, ni siquiera los países en los que Chávez tiene influencia en los gobiernos como Ecuador (33%), Bolivia (39%), Argentina (26%) –le invito a leer las cifras del estudio- consideran que Chávez sea una influencia positiva. ¿Por qué esta percepción? Porque, citamos al estudio “Venezuela es el país de la región que tiene mas niveles de conflictos con el mundo percibidos por sus propios ciudadanos”. Y esta conflictividad viene desde la cabeza del gobierno. Basta con leer cualquier semana las declaraciones del presidente Chávez y observar que busca la enemistad con cualquiera de los vecinos panregionales o de otras latitudes.   
Con estas formas de gobierno, hay adhesiones importantes en las conciencias político-económicas por parte de quienes estén en los cargos de decisión, mas si de ciudadanía se trata, que es donde reside la soberanía democrática, la fanaticada está cercana a las pitas por lo que hace Chávez que a las aúpas de las vuvuzelas.

jueves, 1 de julio de 2010

Cuando la culpa es del otro

Ayer la periodista Vanessa Davies entrevistó al Presidente de PDVAL y PDVSA, además de ministro de petróleo Rafael Ramírez, sobre los contenedores de comida podrida –o peor aun que se dejaron podrir- que importó Venezuela. En su alocución televisada por el canal del gobierno (del Estado dejó de ser hace mucho), Ramírez dijo que sí que hubo un error de parte de la empresa importadora y distribuidora – PDVAL- pero que la oposición también era culpable de esa podredumbre al mostrar el entuerto a través de sus medios de comunicación (no fueron exactas sus palabras pero era el sentido) (ver el enlace http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/161498/el-ministro-ramirez-responde-a-las-criticas-en-su-contra-por-el-caso-pdval/ )
Hoy, Víctor Salmerón de “El Universal” (diario opositor) publica que “Salvo Venezuela, Suramérica deja atrás la crisis económica” apuntando que el BBVA considera que 2010  tendrá una caída la economía venezolana del 2,5%, cifra que sitúa –apunta también Salmerón- el Barclays Capital en 5,4% (ver el enlace http://www.eluniversal.com/2010/07/01/eco_art_salvo-venezuela,-sur_1958054.shtml).
Esta información de Salmerón es un contraste muy interesante con las palabras del ministro.
Es siempre interesante leer el discurso del gobierno. La periodista Davies quiso hacerse la dura con Rafael Ramírez, quien como vocero bien entrenado desde los laboratorios de comunicación de PDVSA, manejó el discurso desde los ingresos petroleros y no desde el escándalo que significa que un país sea incapaz de autoabastecerse y mucho menos, distribuir los alimentos que importa y tiene en sus puertos, dejando en evidencia que en alguna ocasión no hubo leche y lanzando la pelota, como siempre, a la oposición.
Recordemos que en el año 2007 en Venezuela no hubo leche porque el gobierno no se puso de acuerdo con los productores lácteos y que sí había leche en los Mercal para los bolivarianos, no para el resto del pueblo al que el ministro Ramírez y todo el chavismo llama oligarca. El cinismo con que se maneja el discurso alimenticio y las políticas de abastecimiento de comida clama al cielo, como decía mi abuela.
Lo triste es que el gobierno del pdte. Chávez que incluye al ministro Ramírez, cree que todo pasa por la buena facturación que se haga del petróleo que mana del subsuelo. Por mucho dinero que se tenga para comprar alimentos, al no existir voluntad política para considerar que es el pueblo –todo junto- el que requiere la atención debida, la distribución de lo importado a través de todo el sistema que existe y no sólo PDVAL. 
Así, si no existe una política de impulsar el agro, sino expropiar las pocas tierras productivas para dárselas al pueblo para su disfrute, es decir, puro circo sin pan, el país no saldrá adelante con palabras de ningún tipo, ni justificaciones, ni acusaciones.
Los que estamos del lado de los textos, del periodismo, de la denuncia, de la lectura del país, vemos como nuestro hacer es impotente frente a un discurso que siempre busca la culpa del otro.