El blog de Max Römer: Más allá de los tubos de escape, ciudadanos globalizados

martes, 17 de noviembre de 2009

Más allá de los tubos de escape, ciudadanos globalizados

Hace apenas unos días, el mundo celebró la caída del muro de Berlín. Una celebración por todo lo alto que destacó la fuerza del pueblo por estar unido, por ser uno, por construir. Una celebración que ha dado mucho de qué hablar y escribir.
El muro era una vergüenza que cicatrizaba a la humanidad, tal y como muchos líderes políticos pretenden hacer con sus incendiarias palabras. Pero a ellos no van dedicadas las palabras de este “blogger” hoy. Van a uno de los líderes que coadyuvó a la gestión de esa caída ideológica: Mihaíl Gorbachov.
Este expresidente de la URSS, “Gorbi” para los norteamericanos, planteó en su columna de ayer en el diario "El Economista", que el nuevo muro que tienen los dirigentes políticos es el del cambio climático. Y no deja de tener razón. Implica más allá de declaraciones y buenas intenciones. Se trata de verdaderas políticas mundiales para la reducción de los combustibles (aunque no le guste a los países productores de petróleo), por un consumo racional de energía, por la adecuada educación del uso de cargadores de teléfonos móviles y laptops, por el uso y reciclaje de la basura, por la racionalidad del alumbrado ornamental. Es bárbara la nueva tarea. Se trata, como dice Gorbachov, de que si en el pasado la carrera de la guerra fría nos planteaba que el fin del mundo estaba en las ojivas nucleares -no es que no lo esté hoy en manos de desalmados líderes fundamentalistas y sus despóticos aliados- hoy, esa realidad está en los tubos de escape de fábricas y automóviles.
Así, la tarea política va más allá de la cotilla partidista y ese diálogo de “quítate-tu-pa’ponerme-yo” porque lo que viene, si queremos legar algo a quienes nos sobrevivan al final de la centuria, debe pasar por esa toma de conciencia -como decía el superior general de los jesuitas Peter Hans Kolvenbach- de que las cosas pasen de la mente al corazón y de allí, a las manos.
La labor pendiente es la de crear ciudadanos globalizados, gente que sepa que lo que haga o deje de hacer tiene repercusión planetaria, impacto global. Una actitud que va más allá de la calle donde habitamos.
Manos a la obra y firmen, señores mandatarios, dirigentes y presidentes, el tratado por resguardar el equilibrio ecológico mundial que se propondrá en Copenhague en diciembre próximo, vean que el futuro está en sus manos, más allá de los tubos de escape.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que está muy atinado el Sr. Gorbachov, aunque también creo que es una forma de lavar culpas, ¿no?
Por otro lado, felicito al Sr. Römer. Me encanta su blog y su forma de escribir.