El blog de Max Römer: ¿Magnicidio? ¡Homicidios! (para no olvidar a ninguno de los caídos en manos del hampa)

miércoles, 10 de junio de 2009

¿Magnicidio? ¡Homicidios! (para no olvidar a ninguno de los caídos en manos del hampa)

¿Qué pasa? ¿Hasta cuándo? Todo sabemos que andamos aterrados detrás de las multilock porque no podemos más con los asaltos, secuestros y lo que es peor, homicidios.

Mientras tanto, los medios reflejan los temores del presidente y los magnicidios que lo persiguen. Mecanismos para tratar de ocultar lo que se le ocurra hacer con Globovisión, con la economía quebrada que lleva, con el desabastecimiento y el largo etcétera que todos sabemos.

No es la primera vez que escribo en este blog que la inseguridad le conviene al gobierno. Es el toque de queda necesario para tener a la población a raya, en sus casas en cuanto cae el sol, que también controla desde que cambió la hora para que oscurezca antes.

La cifra que publica el diario “El País” da escalofríos. Cuando Chávez tomó el poder había 4.550 homicidios por año, es decir, 12,46 al día. Una cifra para no enorgullecerse. Hoy, con toda la verborrea militar y de seguridad que nos lanza, la cifra llega a 13.200 al año, es decir, 36,16 al día. ¡Se triplicó la cifra! Si antes era el país incompetente, ahora da vergüenza y lo que es peor, miedo.

Imagine este problema como si a su teléfono celular tuviera que borrarle 36 teléfonos todos los días. Son 36 personas que pierden la vida a manos de un arma de fuego todos los días del mundo. ¡Basta de hablar de magnicidio! Piense en lo que sienten aquellos que reciben la noticia de que su familiar fue asesinado. Son 36 familias de luto cada día.

Y no excuso a los gobiernos anteriores, pero a este ha demostrado inoperancia. Pareciera que incentiva a la delincuencia cuando no ha hecho nada por los ciudadanos comunes y su seguridad. El saldo es muy lamentable: generar sed de venganza en algunos y de huir en otros.

Las historias se repiten. A fulano, a las 6.30 de la tarde, lo secuestraron en la puerta de su casa. Al niño que iba con guardaespaldas a diario, el día que el guardia se enfermó, lo secuestraron en la puerta de la escuela. En el semáforo de más abajo, mataron ayer a mediodía a un señor para quitarle su carro. Ayer, en plena escalera del barrio, una niña subía y le dieron un tiro.

En el relato paralelo, ese que inunda con palabras y promesas huecas a los medios de comunicación y todo lo público, el problema es otro: hay un complot para acabar con la revolución. ¡Una bocanada de humo de cigarrillo para no dejar ver que el verdadero problema es cómo tapar el hueco fiscal que no se llena con deudas de petróleo a futuro, ni con alzas del precio del crudo!

El magnicidio que está planteado, que se vive a diario, es el desangramiento que hay en Venezuela, entre los vecinos de todas las clases sociales, entre la gente como usted y yo, que lo que quiere es vivir en paz, hacer su vida profesional, siendo trabajador de lo que sea, pero un digno ciudadano, respetado por las autoridades y resguardado en su integridad por las instituciones.

Y sí, hay soluciones. Primero, antes de que el gobierno haga lo suyo, siga detrás de las rejas que instaló en su casa; segundo, siga llegando a horas en que el sol ilumina; tercero, tenga ocupados a sus familiares con labores qué hacer dentro del hogar; cuarto, empecemos a exigir que se haga algo por el empleo, por el incremento de policías bien preparados y con intereses soberanos (no como los del caso de Ana Raimondi), sistemas de seguridad por cámaras, en fin, lo que se sabe se debe hacer y no se hace. Yo, por lo pronto, pongo a la orden este espacio para propuestas.


1 comentario:

Cortos muy Cortos dijo...

No se puede decir mas claro.