El blog de Max Römer: De las luchas que vienen (I)

lunes, 2 de marzo de 2009

De las luchas que vienen (I)

Suelo dedicar mi blog a destacar las equivocaciones del gobierno venezolano y de la oposición, pero esta vez, en la espera de un avión que me lleve de Barajas a Maiquetía, escuchando acentos y lenguas diversas, observando comportamientos y sobre todo sumisiones, quiero dedicar este artículo de opinión a uno de los muchos males que nos aquejan, el machismo y la violencia de género.
Se destaca en los medios de comunicación la violencia de los hombres hacia las mujeres, los muchos asesinatos que ocurren sobre la base de las relaciones mal entendidas que terminan dejando a la mujer maltratada. A pocos asientos del mío, en la sala de espera, un hombre le grita a su mujer porque esta le pide usar el teléfono móvil para llamar a casa. Él le dice que no sabe cómo se debe marcar con un grito. Ella calla, otorga esa violencia. La permite. ¿Por qué no se la educó para decirle a ese hombre, que es su marido, que no la trate de esa forma? ¿Por qué esa mujer no se adelanta y se le planta diciéndole que averigüe y que le permita luego hacer la llamada? Porque lo sencillo es guardar las ganas de oír a la familia, los anhelos en lugar de recibir reprimendas. Esa permanente sumisión lo que genera es un monstruo dentro de la casa, un ser intocable, un macho “testosterónico” incapaz de dialogar y de comprender que hay cosas más allá que gritar a su mujer.
Ella lo ha consentido, lo ha permitido. Él se ha cuadrado como el poseedor de la tecnología, el que la domina y la controla, quien decide qué debe decir su mujer a quién y cuándo.
Una marca en la agenda de los pueblos a toda prisa. Yo me siento, como hijo y marido de mujer, muy conmovido con las campañas que se desarrollan en España en ese sentido. Un tópico en el calendario de los políticos y organizaciones para emprender con asertiva afectividad y efectividad, un nuevo modelo educativo a la mujer y por supuesto, al hombre. Una alerta a la igualdad, al trato respetuoso, al manejo de las diferencias, a no consentir la violencia.
Una vez que alcancemos eso, los políticos no podrán aprovecharse de la nobleza de los pueblos, no podrán imponerse sobre la soberanía de hogares constituidos por familias dialogantes, tolerantes y amplias al respeto que implica amarse.

1 comentario:

Ms. Lopez' Blog dijo...

Estimado Max Romer:
La educacion de un pueblo es un proceso lento que solo a traves de campa/as efectivas o revoluciones sociales se puede alcanzar. El cambio no se acoje con facilidad , especialmente cuando el maltrato esta arraigado y aceptado en la cultura de la ignorancia de un pueblo. El abuso es un comportamiento instintivo - un programa aprendido por nuestros ancestros primates- para sobrevivir en un medio hostil. A medida que una sociedad alcanza un nivel en donde los ciudadanos se sienten seguros, la imposicion basada en la agresion da paso a medios mas civilizados.