El blog de Max Römer: Ojo con la mansedumbre

martes, 10 de febrero de 2009

Ojo con la mansedumbre

Cada vez que Chávez se pone manso, está afilando las uñas. La historia de su mansedumbre no es nueva.
Ahora, cuando sabe que va hacia el totalitarismo más absoluto, cuando sabe que ha perdido una década en campaña electoral, cuando sabe que ha llevado a Venezuela al más profundo abandono y niveles de pobreza impresionantes por la dependencia del petróleo y sus dadivosas misiones sin propuestas de empleo que dignifique, toma el disfraz del compasivo, llama a la oposición a través de uno de sus representantes, se sienta en los medios a “dialogar”, regaña a sus violentos.
Ese disfraz de hacerse el indispensable, de volcarse hacia su supuesta bonhomía, nos aterroriza, señor Chávez.
Lo hemos visto antes. Sabemos que cada vez que se viste de bueno, aparece luego una furia incontenida hacia la oposición, hacia quienes disienten.
Voy a citar un caso: Monseñor Baltasar Porras. Fue el hombre que acompañó a Chávez a la rendición en abril de 2002. Fue con él, lo escoltó ante lo que debía ser su entrega frente a un pueblo (1 millón de ciudadanos que pedíamos que se fuera del poder), con paciencia cristiana y respeto a sus derechos como ser humano.
Más tarde, un par de días después, un manso Chávez con manos en ruego y crucifijo en manos se arrepentía frente al país por su mal comportamiento. No pasó mucho tiempo y declaró que los monseñores, tenían al Diablo bajo la sotana.
No se engañen señores políticos de la oposición. Fue lastimoso ver cómo algunos, en la marcha del pasado sábado 7 de febrero, le reclamaban al presidente no haber sido llamados a palacio a dialogar. ¿Cuál diálogo? ¿Qué puentes quieren tender? ¿Hasta cuando pensar en que Chávez es demócrata?
Recuerden que nos necesita prisioneros en las casas y por eso no se ocupa de la delincuencia. Es el toque de queda civil patrocinado por las puertas de seguridad, los cercos eléctricos y las empresas de serenos. Recuerden, señores políticos de la oposición, que tenemos deuda externa, índice de precios al consumidor de espanto, que el desempleo no se ha mejorado, que no hay confianza para la inversión, que tiene a la economía represada en el espanto de la persecución, que no hay separación de poderes, que hay presos políticos.
Después del próximo 15 de febrero veremos cómo surge detrás de ese manto de suavidad y mansedumbre nuevamente el Chávez que conocemos. Gane o pierda, aparecerá el violento, el del verbo incendiario, el que es capaz de ser arrogante con todos y con todo.
No pasará mucho tiempo más.
¡Ojo con la mansedumbre!

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