El blog de Max Römer: febrero 2009

lunes, 16 de febrero de 2009

Ganó el sí: la ignorancia colectiva

Y sí, es un SI condicionado. Ganó la ignorancia de un pueblo que no se sabe colectivo, de un pueblo lleno de individualidades, de vivezas, de esperar que le den algo para el día, porque ya mañana se sabrá.
Ganó el sí de la compra de conciencias. ¿A cómo están esas conciencias? ¿Cuánto cuesta el desempleo llevado a cuestas por el país a punta de las misioneras dádivas? El costo es simple, si me das, te doy el sí. Si me das, voceo por ti, si me das, eres el nuevo Libertador y grito a tus pies “Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina”.
Como nos damos, yo-Chávez- a ti y tú me pagas con votos, te juro permanencia eterna, país perenne, patria eterna, patria perpetua.
Yo -Chávez- no soy perpetuo, perpetuo es Dios, la Patria. Venezuela será una potencia internacional, una potencia socialista, bolivariana, revolucionaria, perenne, perpetua, porque la voy a hacer yo gracias a tu voto.
Un Chávez eufórico, daba señales de renacer político. Nuevamente en campaña, esta vez hacia el 2012, fecha en que le corresponde la nueva reelección. Ofreció desde su famoso balcón lo que no ha hecho en 10 años. A sus seguidores colorados le prometió más seguridad, acabar con la corrupción, protagonismo en las decisiones y por supuesto, pueblo, mucho pueblo como aderezo. También hay nueva fecha patria como visión, el 19 de abril de 1810, la celebración del bicentenario de la fecha de declaración de independencia.
Una promesa infaltable: "ahora si viene lo bueno". Una expresión que sabemos que lo que vendrá es más persecución, movimientos del gabinete, emprendimiento con el que moleste en la revolución. Vendrá contra los medios, los periodistas, retendrá pasaportes, limitará el uso de dólares, amenazará a los empresarios, manipulará a los sindicatos, retendrá alimentos a las cadenas de supermercados para llevarlas a su propia cadena de abastos alimenticios.
Lo que sí ha demostrado Chávez es ser excelso discípulo de Castro. La fórmula de la eternización en el poder, de hacer creer que hay un renacer cada día del verdor esperanzado de salir de la pobreza. Que hay siempre alguien malo que nos lo arrebata, que nos lo impide. Ahora, con todo el poder en sus manos, con todas las posibilidades de seguir manteniéndose en la silla presidencial, sólo debe esperar que el petróleo vuelva a subir para seguir dando a cada individuo esa arepa necesaria, para hacerle creer al mundo que es Venezuela un colectivo que se sabe tal, cuando lo que sigue estando de base, es una ignorancia como colectivo y una viveza como individuo.
Chávez es el pueblo, es la viveza, es el desconocimiento del concepto de todos. Su todos llega hasta la frontera de su familia, de sus nietos juguetones en el despacho presidencial, tal y como es el todos de la mayoría de votantes por el sí. Llega el todos hasta los nietos, un todos que llega hasta el tamaño de la olla en que pueda meter las presas necesarias que el “comandante” me dio.
Esa patria soñada por tantos que sí piensan como colectivo, que sí trabajan y mantienen al país con sus impuestos y sus empresas, con sus propuestas, esa patria de trascender como colectivo, esa patria es hoy pesadilla, es la tristeza y el luto del 45% de los electores que votaron NO.

sábado, 14 de febrero de 2009

A Luis Herrero, gracias por los favores recibidos

Gracias al Eurodiputado Luis Herrero del Partido Popular español, el chavismo demostró –una vez más- la calaña de gente que es.
Si hablamos de demostraciones democráticas, con estrategias políticas claras para un proceso referendario, sin duda alguna, se equivocaron. Metieron la pata. Se van a quitar un viaje de votos, Tibisay. Lo que da es risa. Tantas amenazas, tantas supuestas alteraciones a la democracia por parte de la oposición y quedaron desvelados por su actuación. ¿Qué les pasó? ¿No saben tolerar un par de palabras? Si tuvieran verdadero espíritu democrático, creyeran en la libertad de expresión, darían un comunicado de desmentido, pero lo único que saben hacer es echar a la calle, lanzar huestes de facinerosos y apostar por las limitaciones al pensamiento.
Esas actitudes de mansedumbre siempre terminan mal para el chavismo. Se mal encaran por cualquier cosa que les suene feo y se ponen agresivos ¿Vieron? ¡No son mansos!
Lo hemos dicho muchas veces, no son garantes de las libertades fundamentales. ¡No son demócratas!
Ojalá que el mundo entero vea –por fin- a Venezuela tal y como es, un cerco a las libertades, un coto de caza donde quienes no tienen el arma, o son perros acompañantes del cazador, o somos la presa.

martes, 10 de febrero de 2009

Ojo con la mansedumbre

Cada vez que Chávez se pone manso, está afilando las uñas. La historia de su mansedumbre no es nueva.
Ahora, cuando sabe que va hacia el totalitarismo más absoluto, cuando sabe que ha perdido una década en campaña electoral, cuando sabe que ha llevado a Venezuela al más profundo abandono y niveles de pobreza impresionantes por la dependencia del petróleo y sus dadivosas misiones sin propuestas de empleo que dignifique, toma el disfraz del compasivo, llama a la oposición a través de uno de sus representantes, se sienta en los medios a “dialogar”, regaña a sus violentos.
Ese disfraz de hacerse el indispensable, de volcarse hacia su supuesta bonhomía, nos aterroriza, señor Chávez.
Lo hemos visto antes. Sabemos que cada vez que se viste de bueno, aparece luego una furia incontenida hacia la oposición, hacia quienes disienten.
Voy a citar un caso: Monseñor Baltasar Porras. Fue el hombre que acompañó a Chávez a la rendición en abril de 2002. Fue con él, lo escoltó ante lo que debía ser su entrega frente a un pueblo (1 millón de ciudadanos que pedíamos que se fuera del poder), con paciencia cristiana y respeto a sus derechos como ser humano.
Más tarde, un par de días después, un manso Chávez con manos en ruego y crucifijo en manos se arrepentía frente al país por su mal comportamiento. No pasó mucho tiempo y declaró que los monseñores, tenían al Diablo bajo la sotana.
No se engañen señores políticos de la oposición. Fue lastimoso ver cómo algunos, en la marcha del pasado sábado 7 de febrero, le reclamaban al presidente no haber sido llamados a palacio a dialogar. ¿Cuál diálogo? ¿Qué puentes quieren tender? ¿Hasta cuando pensar en que Chávez es demócrata?
Recuerden que nos necesita prisioneros en las casas y por eso no se ocupa de la delincuencia. Es el toque de queda civil patrocinado por las puertas de seguridad, los cercos eléctricos y las empresas de serenos. Recuerden, señores políticos de la oposición, que tenemos deuda externa, índice de precios al consumidor de espanto, que el desempleo no se ha mejorado, que no hay confianza para la inversión, que tiene a la economía represada en el espanto de la persecución, que no hay separación de poderes, que hay presos políticos.
Después del próximo 15 de febrero veremos cómo surge detrás de ese manto de suavidad y mansedumbre nuevamente el Chávez que conocemos. Gane o pierda, aparecerá el violento, el del verbo incendiario, el que es capaz de ser arrogante con todos y con todo.
No pasará mucho tiempo más.
¡Ojo con la mansedumbre!