El blog de Max Römer: diciembre 2008

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Ahora Venezuela está huérfana de padre

Suena a lo mismo. Agresiones a todo aquel que quiera mostrar honores a “El Libertador” sino está vestido de colorado, como si fuera la historia propiedad del chavismo y del presidente.
Esta vez fue a un grupo de mis alumnos de la Ucab. Fueron a rendirle homenaje a Simón Bolívar, el héroe de las clases del colegio, el que está en las monedas, el que murió empobrecido luego de una gesta libertaria para todos los venezolanos y muchos otros pueblos americanos.
Iban a poner unas flores y a manifestar su NO ROTUNDO a la reforma para eternizar a Chávez en el poder. Iban a dar su punto de vista como demócratas que son.
Nada. No terminaron de hacerlo. La autocracia de los intolerantes colorados pudo más que las intenciones de proclamas. ¡Dale que te pego!
Bolívar fue un soñador-ejecutor, apasionado y preclaro para su tiempo, idealizado y a la vez guía, fue ofendido hoy por los chavistas seguidores del rencor y lo peor de todo, no es la agresión física y moral, sino la reacción de la rectora de la universidad que se dice bolivariana de Venezuela: lamenta la agresión pero restriega otras agresiones para excusar a las de los jóvenes enfundados en rojo. ¿Qué clase de declaración es esa, señora?
Yo recuerdo la primera vez que pasé con mis padres por la Plaza Bolívar. Fuimos a una tienda a comprar chaquetas para pasar. No se iba en “mangas de camisa”, ni las mujeres podían ir en pantalones. Tal era el honor al “Padre de la Patria”. Los hombres se descubrían la cabeza, es decir, se quitaban el sombrero delante de la memoria de “El Libertador”. Y aquello era mucho, sí que lo era, pero mucho más son las agresiones entre venezolanos delante de la historia de la plaza fundadora de Caracas.
No es justo, no es posible que esto pase. Así como estoy de luto por las dos décadas de chavismo en Venezuela, estoy de luto más negro aún por la muerte (subrayada) de Simón Bolívar porque Chávez con su odio ha sembrado tal división que lo mata una y otra vez dejándonos huérfanos de padre.

sábado, 6 de diciembre de 2008

10 años con Abigaíl

"¡Unámonos todos! Los negros y los blancos y los indios; los ricos y los pobres; los trabajadores y los empresarios. Los políticos y los apolíticos. Los de izquierda y los de derecha. Los católicos y los protestantes, y los ateos. Todos unámonos y seremos invencibles" Hugo Chávez 6 de diciembre de 1998 Ateneo de Caracas

Hace 10 años, un líder para muchos (a mí nunca me engañó) le prometía al país las palabras de unión que citamos arriba. Tantos se obnubilaron con su mensaje que se lo creyeron, lo respaldaron y se plegaron a sus designios. Hoy, muchos de esos se retratan del otro lado de la acera, lejos para que no los confundan, para distanciarse de ese apoyo incondicional que un día le brindaron.
Ahora, las cosas se le ponen chiquitas. Quiere eternidad, al estilo del de la barba rala del Caribe, quiere que lo imaginemos dentro de 30 años, vestido de Adidas con su botella de suero y la mirada perdida en su egolatría. Mientras en lo temporal, en este plano de ahora, de hace 2 semanas electorales, decide deshacerse de la SALUD de los venezolanos al quitarle a los gobernantes elegidos, legítimos y verdaderos representantes del pueblo –tanto como el señor que manda- dominio y control sobre los hospitales.
Señor mandante, ¿no se da cuenta que todo lo que usted toca lo estropea? Ya bien mal está el servicio de salud en Venezuela para que usted además, venga y le pase al ministerio de sanidad las competencias de mantenimiento de los hospitales que son potestad de las gobernaciones y municipalidades.
Lo mismo hace con los cuerpos de policía, ahora quiere decidir quién es el que manda dentro de cada cuerpo y va a quedarse con los dineros que son de los paisanos con la excusa de que el situado constitucional (los dineros públicos) los manejo YO, el supremo.
Súmele a su cuenta de 10 años de barbarie la de sus seguidores, a los que no podemos llamar correligionarios sino secuaces (palabra que habla de vandalismo), que destruyen como la langosta todo lo que está a su paso o en su mira telescópica de militar.
La cantaleta del señor que manda es como aquella telenovela, Abigaíl, que dejó en nuestra habla ese refrán de ¿Vas a seguir, Abigaíl? Una expresión que abarata frases y que deja entrever que estamos hartos del mismo cuento. Si nos quedamos con el recuadro de que tiene la frase de vencedor de hacer 10 años y la ponemos como una base de análisis, tendríamos que el señor se ha ido de bruces con la iglesia, los empresarios, los trabajadores, las razas y clases sociales. Ha emprendido con su cruel forma de hacer las cosas una guerra contra todo aquello que da sentido a una nación, sus valores, su gente, sus instituciones. Lo ha cambiado por odio, rencor, disfuncionalidad, gritos, asaltos a la moral y lo que es peor, directamente nos he metido en una guerra civil, sin cuartel, sin legión, un todos contra todos que ha salpicado a Bolivia (ya lo reseñaba su diario El Mundo) y pretende hacer metástasis en todo el continente y más allá (usando ese tipo de expresión tan suya y de BuzzLightyear)
Conmemoramos (que es opuesto a celebrar) hoy el día de la mayor equivocación en las urnas electorales cometida por pueblo alguno. Yo estoy de luto.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Sensatez y sentimientos o cuando la delincuencia es toque de queda

En los últimos días, en específico en mi antepenúltimo artículo colgado en este blog, apuntaba que la delincuencia es el toque de queda necesario para que el señor que nos gobierna, se mantenga en el poder. No le hacen falta militares ni estados de excepción. Sólo la cruel realidad que vivimos: secuestro exprés, asesinatos por un automóvil, asaltos y, en el mejor de los casos, arrebatones.
Si ese teniente coronel que gobierna fuese sensato y tuviera sentimientos por su pueblo, del que se cree mesías, haría algo por frenar la delincuencia, pero como la sensatez no está en su diccionario y mucho menos sentimientos más que por sí mismo (felicitaciones Teodoro por el Hugocrata) se ocuparía de pensar que quienes le respaldan han vivido, mientras se leen estas líneas, algún desmán por parte de la delincuencia.
¿Qué hemos hecho? Nos hemos encerrado en rejas varias, cercos eléctricos, perros amaestrados, serpentines de alambre de púas y una estampita detrás de cada puerta, porsia. No confiamos en la policía, sabemos que una maleta llena de real nos puede salvar la vida o rescatar a quien nos acaban de secuestrar. Eso, queridos lectores, no es vida. Es una triste historia de un país venido a muy menos, encadenado a su temblor por los insultos de su majestad, que encadenado también a su lengua mediatizada, ya no sabe qué inventar para mantenerse en el poder.
Ojalá le cayera la locha (que volvió a inventar) de algún tipo de sentimiento amoroso por el país. Si no fuera tan retóricamente manipulador, si se ocupara de gobernar en lugar de hablar, regalar y prometerse estar atornillado en su silla hasta el 2021 (yo tendré 60 años y cuento 47), tal vez sería un demócrata y al serlo, seguramente tendría la sensatez necesaria para darse cuenta de que la eternidad no es democracia, y mucho menos representa sentimiento alguno hacia el pobre país aterrorizado tras su Multilock.