El blog de Max Römer: Y ahora, hablemos de la oposición

lunes, 17 de noviembre de 2008

Y ahora, hablemos de la oposición

La oposición venezolana no puede verse como un solo bloque, porque no lo es. Es una confluencia de intereses que se denomina genéricamente oposición por tener como factor común ir en contra de Chávez. El pueblo opositor, el elector, es igual en un solo factor al político por el que vota, no le “gusta” del pdte. Chávez.
Así pues, hablar de oposición ideológicamente hablando, desde un plano de pensamiento político, es prácticamente imposible, pero bien vale un aplauso en un país que se dejó seducir por encantadores de serpientes.
Ante este panorama que las encuestadoras reflejan muy bien en los tres colores patrios dejando la riqueza de los votos indecisos en el amarillo, a los enemigos esperanzados en la bóveda celeste y a los combatientes revolucionarios en la franja ensangrentada, es interesante ver cómo en estados como Miranda, gana en intenciones, el candidato de la unidad Henrique Capriles Radonski.
Consultores 21 expuso ayer su encuesta que llega hasta el 11 de noviembre y en esa exposición, gana este candidato apoyado por dos ex-gobernadores, rechazado por el propio presidente y temido por el actual gobernador (ayer se le remitió a usted la presentación de esta encuesta)
Si viéramos el panorama desde espacios más sencillos pero que pareciera que son los bastiones de la oposición, el tema chacauense deja entrever los elementos que no nos permiten ver con claridad a esa oposición cohesionada y activa, joven y atractiva que acompañó al pueblo opositor en las marchas y concentraciones en el distribuidor Altamira. Siguen en contienda más de los que se podrían votar, siguen generando un panorama turbio en torno a la oposición, siguen –pareciera que es lo que piensan- en adornar la Pza. Altamira con las coronas navideñas para pasear orgullosos delante de los policías con cascos blancos.
El daño que los candidatos de Chacao le ha hecho a la oposición es mortal. Esa cohesión política que está dispuesta a dar la franja azul por el país, se perfora de agujeros blancos que, en lugar de estrellas, parecen los balazos escupidos por la pistola de De Gouveia. Tres candidatos de la oposición se disputan el espacio por antonomasia del pueblo opositor: Muchacho, Graterón y Hernández, acompañados por Wilians Torrez, un candidato rojo que promete viviendas y que dará su espectáculo en la plaza emblema el próximo domingo con toda la fuerza del partido que le respalda, el PSUV.
Ahora, si algo hay que reconocer, es que los nombres de los candidatos a la oposición están en la palestra mediática gracias al presidente. Él se ha ocupado de maldecirlos, así que bajo esas amenazas, los estados y municipios donde se sabe perdido el comandante, el pueblo opositor sabrá encontrar con facilidad a su próximo gobernante regional.
Los estudiantes han hecho lo propio en ese panorama opositor. Llamarán la atención con su campaña titulada “Me robaron la ropa, pero no el voto” -refiriéndose a las franelas rojas que son prenda exclusiva del chavismo, a la inseguridad que les roba sus pertenencias y hasta la ropa-, así como han movilizado al país a partir de momentos cumbres de la vida política y sobre todo libertaria de Venezuela, como lo fue el caso del cierre de RCTV.En manos de los candidatos de la oposición está mostrar unidad de criterios cuando todavía tienen tiempo, de aglutinarse en torno a la pobreza, a las necesidades del pueblo, hacia el trabajo por el colectivo como parte de esa ciudadanía reclamada tras las pancartas en las muchas marchas que recorrieron las ciudades venezolanas. Ojalá que las cifras tricolores de las encuestas pudieran reflejar que la bandera del país es sólo para que ondee en las astas y no para dividir intereses como parece que ocurrirá una vez más.

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