El blog de Max Römer: marzo 2008

jueves, 6 de marzo de 2008

Para los verdaderos príncipes

La literatura universal está llena de libros sobre el arte de la guerra, libros aparentemente devorados por quienes visten de verde (y ocasionalmente de rojo). Libros para quienes las armas son más importantes que los ejércitos, que a la postre, son su propio pueblo.
Uno de esos libros es "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo. Él apuntó sabiamente lo siguiente "Los príncipes sabios y los Estados bien ordenados cuidaron siempre tanto de contentar al pueblo como de no descontentar a los nobles hasta el punto de reducirlos a la desesperación. Es esta una de las cosas más importantes a que debe atender el príncipe. (...) A fin de quitarle esta preocupación, que podía repartir con la aristocracia, y de favorecer a la vez a los nobles y al pueblo, estableció por juez a un tercero, que, sin participación directa del monarca, reprimiera a los primeros y beneficiase al segundo. No cabe imaginar disposición alguna más prudente, ni mejor medio de seguridad para el príncipe y para la nación. Y de aquí infiero la notable consecuencia de que los príncipes deben dejar a otros la disposición de las cosas odiosas, y reservarse a si mismos las de gracia, estimando siempre a los nobles, pero sin hacerse nunca odiar del pueblo"
Como quiera que lo vivido en Venezuela no se parece en nada a la recomendación del toscano, sino que por el contrario, sus terceros son más que jueces acólitos entrenados para la afirmación de las propuestas televisadas de su jefe, dejo este texto colgado en la web como muestra de lo que debiera ser.
Una recomendación de hace algunos siglos que creo que el militar colorado no supo apreciar, o simplemente, no leyó.