El blog de Max Römer: Manso Chávez

lunes, 7 de enero de 2008

Manso Chávez

A Chávez las cosas no le salieron muy bien en el último mes.
Más bien, está de escribirle cartas de recomendación a sus aliados, así de mal.
Una vez más se viste de cordero. Ayer en su Aló Presidente nos mostró su rrrostro nuevo (con 3 erres a propósito) revisión, rectificación y reimpulso; cambió parte de su gabinete (por lo visto más talibán), pidió incluir a la clase media en la revolución, en fin, una reflexión que le llevó un mes para mostrar su rostro de presidente al que tan sólo le quedan 5 años en el poder.
Lo que se vislumbra no es bueno. Alta inflación, más poder para PDVSA (que se ha convertido en un gobierno paralelo al tratar hasta los temas alimentarios), desprestigio internacional y hasta apariciones en revistas de moda masculina, darán de qué hablar en los próximos tiempos.
Por lo pronto, estudiosos del mundo social como Luis Pedro España y Luis Vicente León, desmontan las elecciones del pasado mes de diciembre, le dan lecciones de comprensión social.
Ya veremos qué aprendió de sus promesas...

1 comentario:

Panis dijo...

Estimado Max: los polvos del pasado se hacen lodos del presente. Me explico. No hay forma, tampoco manera, de que el sujeto en cuestión, el Gran Geómetra, presidente de esta bolivariana república por la gracia de Dios, aprenda de la voluntad que el pueblo (todos, TODOS nosotros) manifestó el 02 de dic. Y no la hay porque hay obsesiones personales y colectivas, para decírtelo en el sentido de una hermenéutica profunda ora de corte personal, ora de corte colectivo. Estas palabras de chávez representan una simple retirada estratégica, no el archivamiento de este proyecto a todas luces autocrático. Sin embargo, ahora hablando menos que de polvos pasados que de lodos presentes, debo decir que la constitución de la ciudadanía siempre estuvo en entredicho en un país que no accedía, por diversas razones socioculturales, al nivel necesario de ciudadanía, que involucra tanto autonomía como dignidad. El autoritarismo, encubierto, capea sobre la faz de nuestro maltratado territorio. Lo que sí es radical en este régimen es la tendencia a borrar de nosotros, los que no comulgamos con las mentiras de un comunismo disfrazado de Bolívar, o de un Bolívar que ha resultado ser la vaselina ideológica de un socialismo autoritario, un montón de símbolos colectivamente compartidos: mientras la categoría de "pueblo" se reserve solamente para algunos, el resto de la población, el grueso de ella, será progresivamente desterritorializado o calumniado mediante la alusión al expediente de traición a la patria. Como vemos, la exclusión de las prácticas cooperativas de reproducción y reconstrucción de la propia identidad, así como los nacionalismos trasnichados, concluyen siendo la máscara de los tiranos, y de los tiranos del peor linaje, que quieren hacer de sus miserias humanas virtud. Pero sabemos que nuestro mínimo común comunitario como pueblo supera y tarsciende la estrechez dogmática de la nomenklatura que preside hoy, lamentablemente, las altas esferas del poder. Querríamos que en una nueva coyuntura política, en un nuevo "bloque histórico", para decirlo con Gramsci, la construcción de ciudadanía alcance tales alturas de modo tal que ya no tengamos que hacer referencia a los polvos pasados en los lodos presentes.
Atentamente,
Mario Di Giacomo