El blog de Max Römer: diciembre 2007

miércoles, 5 de diciembre de 2007

El país de Chávez pende de un hilo y se balancea en el vacío

He dejado pasar unos días para revisar las reacciones del país. Un país fracturado en sus posiciones. Dos trincheras. Una que busca y clama por paz y reconciliación, otra que quiere confrontación y considera que la victoria de la pacífica es una "mierda".
Los estudiantes, la sociedad e incluso los políticos, han dado demostraciones de entereza moral. Por su parte, los diputados han buscado lo que llaman los psicólogos, su "locus de control externo": echarle la culpa al otro; y más atrás, tratar de imponer el proyecto de país del presidente Chávez.
Un presidente que se dijo demócrata frente al alto mando militar (en minúsculas a propósito), que es capaz de cerrar su discurso frente a la prensa nacional y extranjera calificando a sus adversarios de "mierda", lo que demuestra es una enorme inseguridad en su mando, en su don de mando. Su aparición balanceada, casi autista, no es otra cosa que el silencio que siente de no poder controlar las cosas como creyó controlarlas. Se le escapan de las manos como se le escapa el país.
Sabe que lo tiene dividido. Él mismo lo dividió para vencer, pero no midió las fuerzas de las partes, no oyó al país como recomendó Maquiavelo a los príncipes.
Ahora la Venezuela de Chávez pende de un hilo de poco más de un uno por ciento y se balancea en el vacío. Más tarde le pueden pasar varias cosas. 1) Que termine los 5 años que le quedan como presidente, con todas las consecuencias de una persona que está acorralada tanto nacional como internacionalmente; 2) Que sean los militares quienes lo saquen; 3) Que tengamos un gobierno de facto con miras a un intento de restaurar la institucionalidad, con las consecuencias para el retraso del desarrollo nacional.
El país, el que cree en todos, el que quiere a todos por igual, el que se sabe que la participación es por todos y para todos, emerge a pasos agigantados frente a este titán que se desmorona.
La Venezuela de todos ya es capaz de verse detrás de la trinchera, avanza a campo traviesa con el sol sobre el rostro alegre, divertido y feliz. En esa Venezuela se dibujan también los que no votaron, los que por miedo al terror dejaron de acudir a las urnas para evitarse una lista más, como esa que ha generado tanta discriminación que el mismo discriminador criticaba ayer desde su palco en la asamblea nacional (en minúsculas a propósito), los que siguen incrédulos y no les duele, quienes dejaron de creer en el líder y buscan a otro, quienes afirmaron a la reforma se alegraron de su negativa.
¿Seremos los venezolanos capaces de construir incluyéndonos a todos? ¿Será posible que nos veamos todos a la cara en abrazo sincero? ¿Será que podremos reconocernos en "el otro"?

domingo, 2 de diciembre de 2007

¿Dónde está la fuerza?

Hace un par de días, escribí en este mismo espacio un comentario que titulé "la fuerza está contigo" a propósito de la concentración invitada por los estudiantes a la Av. Bolívar. Sin entrar en detalles acerca de las movilizaciones de ambas fuerzas (contundentes), siento que la fuerza se desvaneció en la discusión y no en la acción y el derecho-deber del voto, al menos a las 10.30 am.
Desde un principio se dijo que había que derrotar a la abstención, y por los reportes que recibo desde mi computadora, por los comentarios de mensaje de texto y por mi propia vista, las colas frente a los centros electorales están muy lánguidas. ¿Qué nos pasa? ¿Es que ser pusilánimes es la consigna? ¿Sólo somos pugnaces a la hora de pintar el vidrio del carro y a la hora de marchar?
¡No, la respuesta debe ser la movilización a las urnas electorales!
Luego, quien haya ganado, tendrá el legítimo derecho y poder de ejercer lo que la consulta electoral le otorga. De eso se trata la democracia.
Para que haya fuerza, debe ejercerse un sentir fuerte. Ser fuertes, no dejarse doblegar.
Así que, ¡sal a votar!