El blog de Max Römer: ¡el que lo dice, lo es!

domingo, 25 de noviembre de 2007

¡el que lo dice, lo es!

“Vagabundos, maleantes, jalamecates, estúpidos y retardados mentales”[1]
o ¡el que lo dice, lo es!
Cuando en la escuela uno recibía algún insulto por parte de un compañero de clases, la fórmula era simple: ¡el que lo dice lo es!
Chávez demuestra con sus insultos a los prelados de la Iglesia Católica venezolana que les tiene terror, que sabe que mueven a la opinión pública y que a la vez, son capaces de darle lustre a las ideas que son verdaderamente sociales, incluyentes y satisfactorias para el espíritu.
Particularmente he trabajado con Luis Ugalde, s.j. 16 años de mi vida. No me puedo quejar de un hombre probo, honesto, trabajador y sensible ante el dolor y necesidad del otro. Decir o pensar otra cosa, es absurdo. Un hombre que está a la altura de las circunstancias, un venezolano como el que más.
De los obispos puedo hablar otro tanto. Fui asesor –ad honorem- de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en el período de Baltasar Porras y debo decir que en ese tiempo lo que se buscó siempre fue tender puentes entre la CEV y el gobierno de Chávez. Al punto que fue el propio presidente de la CEV quien hizo los trámites para una honrosa salida del presidente Chávez en abril de 2002. Las vueltas del destino, los manejos políticos errados, le dieron a Chávez un regreso a su puesto legítimamente obtenido en las urnas y, en señal de arrepentimiento blandió un crucifijo pidiendo perdón, y lo perdonamos.
Hoy, en el fragor de la contienda entre síes y noes, en la definición de una nueva patria, Chávez insulta, veja y mezcla a Uribe y la ira que le da su propia inacción, con la tarea que se le pidió emprender, su papelón internacional, con las posturas firmes de los obispos y curas.
Chávez busca culpabilizar siempre. Cuando las cosas no las hace bien, no le salen como las pensaron sus asesores, culpa. Un estilo muy primario de proceder. De eso no tiene duda ni el propio Rey de España. A Chávez le queda grande el ser presidente de un país empobrecido con la dádiva por la dádiva, enriquecido por los precios del petróleo y ridiculizado por la corrupción que emprenden sus “si-oui”[2].
¿No será que -como en tiempos escolares- Chávez busca entre sus acólitos a vagabundos, maleantes, jalamecates, estúpidos y retardados mentales que le digan que sí a todo? Recuerde, señor presidente, que el que lo dice, lo es.

Dr. Max Römer Pieretti. Caracas, 25 de noviembre de 2007.
[1] Chávez dijo esas palabras a los prelados de la Iglesia Católica venezolana el día 24 de noviembre de 2007
[2] Si-oui es una expresión venezolana para describir a los pusilánimes que dicen sí a todo lo que diga su jefe.

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