El blog de Max Römer: Chiriguare y Constitución

viernes, 16 de noviembre de 2007

Chiriguare y Constitución

Chiriguare y Constitución

Dr. Max Römer Pieretti

En la sociedad, todo pasa por las manos de la comunicación. Los medios retratan lo que es importante, la gente los sigue como fuentes de información, los comentarios de la gente se reflejan otra vez en los medios. Es así.
Los países se rigen por leyes. Usan una ley grande, paraguas, para definir lo que son, por eso las llaman constituciones. Por ser grandes (magna), importantes, únicas, rigen todo el hacer y destino de un país, velan porque se trate al país como un buen vecino en la comunidad de naciones, habla de la infancia, de los jóvenes, de los adultos, de los deberes, de los derechos, de las formas democráticas, hasta de los símbolos patrios. Reflejan la vida, las formas de ser, el comportamiento. Son, en definitiva, la forma de regir los destinos de los nacionales de un territorio.
Por ser tan importantes, los ciudadanos se ocupan de que salgan bien, que queden bien redactadas, que cada artículo refleje lo que somos, lo que queremos, que se entienda lo que dice allí, que se divulguen adecuadamente, que todos la conozcan.
Se escriben en paz, en concordia y por consenso. Son algo así como la bendición de un matrimonio. Un momento en el que imaginamos que todo saldrá bien.
¿Qué nos está pasando? ¿Es acaso que no entendemos que el clima para redactar una constitución es la paz?
Los venezolanos somos como una fiesta de fin de curso. Toda felicidad esbozada en papel recortado decorando al patio de la escuela, mientras suena por una corneta el Chiriguare y salen los niños a bailar y cantar. ¿Entonces?
Si la constitución es esa carta fundamental, la comunicación debe hacernos sentir eso. Pero… parece que el clima no es de paz. Es de imposición, es de cinismo, es altisonante y malagradecido. Con ese clima la comunicación poco puede hacer. Solamente refleja lo que ocurre en la Asamblea Nacional, en agosto y en octubre. Nos quedamos perplejos cuando un grupo de jóvenes estudiantes, escuchando y tratando de plantear su punto de vista, son golpeados y sacados del recinto nacional de todos los venezolanos que creemos en la democracia y en el sentir republicano legado por los próceres.
La comunicación también ha hecho lo propio. Se ha editorializado de tal forma, que quienes detentan el poder ya desprecian el sentir plural que se supone debe existir en las páginas de la prensa –toda la prensa- y entonces, envalentonados como están en sus ideas, no dan paso a nada más.
En medio, los ciudadanos confundidos, abucheados o abucheadores, salen a la calle a tratar de imponer su punto de vista para que cuando se sientan en minusvalía, esgrimir un “vamos a dialogar que en el país cabemos todos”
La fiesta del Chiriguare se ha convertido en un horror, efectivamente el zamuro se comió al chiriguare, como versa la canción. Pareciera que los del tercer grado le quieren caribear el baile a los del segundo. De eso no se trata. Baila primero el segundo grado, luego el tercero. ¿Y los de segundo? ¿Nos vamos a dejar caribear? Más tarde habrá refrescos y comida para todos si nos ponemos de acuerdo.
En el país que queremos, estoy seguro de eso, lograremos, si ponemos voluntad en ello, poder conversar sin adoptar posiciones radicales, escuchándonos alternativamente, como en las normas del buen hablante y oyente que aprendimos en las aulas de clase, y si los medios nos ayudan a pensarnos así, frescos, dialogantes, compartiendo lo que sabemos y lo que somos, podremos escribir en sana paz la Constitución Nacional que esperamos, ¿nos les parece diputados?

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